Miedos
Año: 2026
vídeo HD
Miedos es un proyecto de divulgación que nace para indagar en el mundo de los miedos.
Cap. 1
El cuerpo que teme
En este primer capítulo arranco desde el principio: el miedo que nos salvó la vida durante miles de años y el que aprendimos en casa, en el colegio, en las primeras veces que algo dolió. Miedos primarios y aprendidos, dos orígenes distintos, una misma consecuencia: una alarma que sigue sonando cuando ya no hay peligro.
Cap. 2
La mirada del otro
Este capítulo nace de una pregunta que creo que todos nos hemos hecho alguna vez, aunque no siempre en voz alta: ¿cuánto de lo que muestro soy yo y cuánto es lo que creo que esperan de mí?
El miedo al rechazo, al juicio, a no encajar, es quizás el más silencioso de todos. No hace ruido. Se instala despacio, en gestos pequeños, en cosas que dejamos de decir, en partes de nosotros que guardamos porque aprendimos que no siempre son bienvenidas.
Para contarlo he elegido una historia que transcurre entre dos culturas. Porque cuando vives entre dos mundos con reglas distintas, la pregunta de quién se supone que debes ser se vuelve todavía más difícil de responder.
Y sin embargo, lo que guarda esa chica en el bolso todos estos años es exactamente lo mismo que guardamos tú y yo.
Cap. 3
La mente que anticipa
Hay algo que muchos hacemos sin darnos cuenta: vivir por adelantado el desastre antes de que llegue.
La mente anticipatoria es generosa en su intención. Intenta protegernos, prepararnos, evitarnos el golpe. Pero cuando no sabe parar, nos atrapa exactamente en lo que quería evitar: un sufrimiento que solo existe ahí dentro, en bucle, mientras la vida real sigue pasando fuera, intacta.
Para contarlo he reunido varias historias pequeñas, distintas entre sí pero con la misma raíz: alguien que no entra a una fiesta, alguien que relee el mismo mensaje sin descanso, alguien que no logra disfrutar porque ya está viviendo el final, alguien que mira un resultado médico y ve todo lo que podría significar antes de leer lo que realmente dice.
El enemigo, en todos los casos, no llega de fuera.
Se construye dentro.
Y quizás lo más esperanzador de todo
es que lo que se construye también puede soltarse.