¿Cómo afrontar mi primer audiovisual con I.A.?
- Tomàs Bases

- hace 1 día
- 3 Min. de lectura

Puedes ver los dos vídeos en https://www.tomasbases.com/eos
Pues básicamente como cualquier otro: escuchando muy atentamente lo que quiere el cliente. No hay mucho más. Conocer mínimamente el lenguaje audiovisual, los límites técnicos a los que puedo llegar y tener aprobado el tiempo/presupuesto disponible. Cuanto mejor capte lo que quieren más me aproximaré a un cliente satisfecho, y eso es lo fundamental en cualquier encargo.
Cómo se lo imaginan, qué es lo que no quieren, lo que no gusta, cuales los puntos que más preocupan...
A menudo el cliente sabe mejor lo que no quiere que lo que quiere. Por eso es bueno guiar, pero sin invadir. Y si lo tiene claro entonces simplemente ejecutar lo que busca, sin pretensiones personales, por mucho que yo opine que quedaría mejor de otra manera.
Con dibujo tradicional o con 3D tengo bastante claros mis límites técnicos. Por ejemplo, siempre evité proyectos 3D que me exijan hiperrealismo. El 3D tiene esa capacidad pero yo no sé realizarlo (no es nada fácil). Con el dibujo tradicional tres cuartos de lo mismo. Y ya no hablemos del color. Pero consciente de mis limitaciones, aquella idea que tuviese la podía ejecutar con total precisión: ese gesto concreto en una animación, esa perspectiva tan forzada del paisaje, lo que sea, lo acabaré plasmando tal como lo imagino.

Ahora con la I.A. eso ha cambiado, los límites técnicos se han reducido. Por mucho que cueste promptear correctamente esto es mil veces más sencillo que controlar un software 3D. Sin embargo el control de los resultados ha disminuido. Es una herramienta que obedece... más o menos, no siempre como uno quiere. Tengo que pelearme mucho, descartar mucho material. No hablamos de aceptar lo que la I.A. me ofrece a la primera si no de lograr algo muy específico que ya tengo definido en mi cabeza. Debo aprender a bailar con la I.A, aceptar alguno de sus pasos y giros pero yo marco el paso, yo pongo la música. Con la I.A. este "yo" que tanto he detestado en otras ocasiones se vuelve vital. La tecnología no es tan complicada y permite ir mil veces más allá, pero lo fundamental debe prevalecer: la idea o visión, el espíritu, el estilo, el ritmo, el guion.
Tal vez no logre imprimir ese movimiento preciso, esa mirada concreta, pero por delante hay todo un horizonte de posibilidades. El gran reto: no sucumbir a sus encantos de sirena, no trabajar para que ella se luzca, no perder nunca de vista la visión personal, aunque pueda ajustarse, moldearse, adaptarse.
Esta sería una forma de trabajar, hay muchas otras. Por ejemplo, dejarse llevar completamente por las posibilidades de la I.A., por sus brillos y encantos. Y a medida que se navega por esos mares se define la ruta, la obra. Simplemente aférrate al timón y disfruta.

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Grabé una serie de entrevistas con el responsable de la empresa. Allí me esforcé en comprender perfectamente el funcionamiento de sus productos, sus contextos de aplicación, cómo quería el cliente que se narrase el discurso (evitando ciertas ideas o conceptos, haciendo énfasis en otros). Cotejé el margen de libertad creativa y pregunté tanto como pude.
Todo ese material lo edité para darle a NotebookLM lo relevante (en esas conversaciones se acaba hablando de todo) y le pedí un análisis estructurado y completo. También le enlacé la web del cliente.
Con ese resultado, en ChatGPT, empecé a trabajar diferentes propuestas de guion que, una vez elegidas y validadas por el cliente empecé a desarrollar en Freepik.
Como buen novato tuve un montón de contratiempos y dificultades. Al final no hice exactamente lo que tenía en mente, pero ahora entiendo que eso no es importante, para nada. El resultado funciona, es válido, cumple con todo lo solicitado y me gusta. No hace falta más.

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